domingo, 15 de marzo de 2009

El beneficio de no tener enemigos

Nota publicada en "Radio Lev" (www.radiolev.com), en "Cuba Democracia y Vida" (www.cubademocraciayvida.org), en "Diario de America" (www.diariodeamerica.com) y en "Libertad Digital" (www.libertaddigital.com)

La demonización de los países libres es beneficiosa para el dictador, pero negativa para el ciudadano común.

La semana pasada tuve la oportunidad de realizar una visita turística al Reino Hachemita de Jordania por un día, junto a mi novia y mi padre. Cruzamos la frontera israelí desde Eilat (ciudad banearia, ubicada al sur del país, a orillas del Mar Rojo y que limita con Jordania y Egipto).

Debido a la última operación contra el grupo terrorista Hamás en Gaza, en Israel se elevó el alerta para los turistas y residentes en el extranjero. Pero, especialmente, el gobierno aconsejó no viajar a ningún Estado musulmán. Vale aclarar que las playas del Sinaí en Egipto y Turquía son dos de los sitios turísticos favoritos de los israelíes. Jordania también suele ser visitado por el turismo israelí, pero en menor medida.

Hoy en día, contadas personas visitan estos tres países.

Antes de emprender el viaje, debo reconocer que tenía una imagen de Jordania bastante diferente a lo que realmente es. Me imaginé que iba a encontrarme con un Estado perteneciente al Tercer Mundo, con un porcentaje importante de pobreza, pintadas o carteles anti-israelíes y anti-judíos por doquier y, no lo voy a negar, no me entusiasmaba la idea de confesar mi nacionalidad israelí o el hecho de ser judío, ni tampoco hablar hebreo. Me dije a mi mismo que al cruzar del lado jordano, me olvido de mi identidad y paso a ser un robot que pregunta en inglés sobre asuntos turísticos únicamente.

Todo cambió en el transcurso de nuestro paseo. Nuestro amigable guía jordano Jusam, nos trasladó desde la ciudad balnearia de Aqaba hacia el poblado de Wadi Moussa, donde recorrimos las ruinas de Petra en compañía de otro simpático y culto guía, quien mientras nos explicaba el significado de cada lugar, por momentos comparaba terminología árabe con la hebrea, para ayudarnos a entender mejor.

Después de la agotadora caminata por las ruinas, Jusam nos llevó de vuelta a Aqaba, donde bajamos a recorrer unos minutos.

Durante el largo recorrido por este hermoso país me encontré con autos último modelo por doquier, la mayoría de las mujeres vistiendo ropa occidental, aunque utilizando una Kufiá (pañuelo que utilizan las mujeres islámicas). Sin embargo, al ver una joven que no lo llevaba puesto, Jusam nos dijo que cada vez hay más mujeres que no lo usan. Los hoteles cinco estrellas de conocidas cadenas hoteleras abundaban, así como los shoppings y locales de comida rápida como Mcdonallds. En los poblados beduinos, no se veía un camello ni un burro, sino autos y camionetas, lo que fue motivo de una broma de nuestro guía. Las autopistas eran grandes, limpias y nadie pasaba el límite de velocidad máxima que estaba estrictamente controlado por la policía. Y lo mejor de todo, no ví pobreza en ningún lado.

Todo me resultaba muy extraño y "molestaba" a nuestro guía con preguntas, ya no sólo por interés turístico, sino que también político y social. Todas sus respuestas me confirmaban lo que observaba a simple vista, pero me volví a sorprender cuando me dijo que el servicio militar en Jordania no era obligatorio y me lo justificó de la siguiente manera: "nosotros no tenemos enemigos, no necesitamos". Tan simple como correcto.

¿Será casualidad que en los países donde gobiernan dictadores que se esfuerzan en buscar enemigos, la situación social o económica o ambas sea desastroza? Yo creo que no. Veamos algunos ejemplos:


Cuba. Este país sufre desde hace cincuenta años al régimen dictatorial de los hermanos Castro, famoso por sus secuestros, encarcelamientos, trabajos forzosos en campos de concentración, torturas y fusilamientos de gente por pensar distinto. Siempre buscaba y busca enemigos externos. Los exiliados que pueden expresarse contra el régimen por encontrarse fuera de la isla, pasan a ser enemigos, aliados de su peor enemigo, los Estados Unidos y sus aliados (especialmente Israel).

Venezuela. El voluminoso dictador Chávez, quien subió al poder con un discurso demócrata y capitalista, negando ser un socialista y criticando al régimen cubano, decidió engañar a su propio pueblo y hacer un giro abrupto y total. Se transformó en un dictador opresor que ve enemigos hasta en la sopa. Creó un apodo para los que no piensan como él ("escuálidos") y, al igual que los hermanos Castro, acusa a Estados Unidos de todos los males del mundo y no ahorra escupitajos de odio contra Israel y los judíos. Se alió a grupos terroristas que luchan contra la libertad de las personas y vio en el presidente colombiano Uribe un nuevo enemigo hace pocos años, porque este mató terroristas de las FARC en suelo ecuatoriano. Este tirano, además, imitando a su mejor amigo, el moribundo Fidel Castro, reprime manifestaciones pacíficas en su contra y censura a todos sus "enemigos", que no son otra cosa que rivales políticos como los hay en cualquier país libre.

Los aliados latinos de los dictadores anteriormente nombrados como Correa, Morales y Ortega, presidentes de Ecuador, Bolivia y Nicaragua respectivamente, utilizan a los mismos "enemigos" que Chávez, ya que necesitan de su dinero y de su peso politico. Como bien dice Jaime Bayly, son los vice presidentes de sus países, pues el presidente es el dictador bolivariano. Por lo tanto, no tiene sentido escribir al respecto.
Los líderes de los países islámicos más radicalizados como Siria e Irán o de los movimientos islámicos extremistas como el Hizballah, el Hamás o Al Qaeda, son los nuevos socios de los dictadores comunistas latinos ¿Por qué? Porque también se encargan de buscar enemigos y oh casualidad, son los mismos. Los atropellos a los más básicos derechos humanos, los llamados a la destrucción de un Estado soberano como Israel, del pueblo judío y de Occidente mismo, son pasados por alto. Lo importante es su oposición a Estados Unidos y sus aliados.

¿Pero por qué buscan enemigos tan desesperadamente? Simple. Por un lado, el viejo totalitarismo comunista quiere reaparecer y dominar Occidente como lo intentó en el pasado. Para ello, Chávez y Castro se aliaron, pero les falta fuerza, por lo que comenzaron a coquetear con el peligroso regimen ruso, el cual se desvive por volver a la Guerra Fría y con el Islam Radical, el cual en su afán de dominar Occidente, les sería muy útil a los regímenes nombrados anteiormente. No es que se quieran, para nada, pero se necesitan el uno al otro para poder destruír a su enemigo común: los países libres encabezados por Estados Unidos. De tener éxito, comenzaría, más tarde, la lucha de poder entre ellos.

Para justificar semejante objetivo, es necesario demonizar a la principal barrera. De este modo, los graves problemas sociales y económicos de los países gobernados por estos dictadores, pasan a ser culpa de Estados Unidos o de Israel. Por lo tanto, adoctrinan a sus pueblos en el odio y se auto justifican cualquier actitud violenta y opresora contra "enemigos" internos o externos.

Si invirtieran todo ese tiempo y esfuerzo para mejorar la situación de su pueblo, otorgándoles a sus ciudadanos todas las libertades existentes y educándolos en lugar de adoctrinarlos en el odio; la situación de estos Estados y del mundo en general, estaría mucho mejor.

¿Por qué será entonces que Israel o Estados Unidos, países con abundantes enemigos, pertenezcan al Primer Mundo? Porque no quieren enemistarse con nadie. Las guerras en las que participaron siempre fueron impuestas, nunca buscadas. Si no fuera por Estados Unidos, como dijera el periodista español Federico Jimenez Losantos, "hoy el mundo sería un gran campo de concentración soviético", a lo que yo agragaría o un gran Estado Islámico regido bajo la terrible y sangrienta ley de la "Sharía". Y si no fuera por Israel, hoy habría millones de judíos menos.

A pesar de que yo no concuerde con las monarquías, ya que prefiero a las democracias, el rey Abdallah de Jordania respeta la propiedad privada y, si bien no es el paraíso de la libertad, lo es en comparación con los demás países árabes.

El rey Abdallah intenta equilibrarse ideológicamente y lo logra. Por un lado tiene la presión de gran parte del mundo árabe para no acercarce tanto a Israel (no lo hace más allá de que existan relaciones diplomáticas), pero tampoco se enemista con el Estado judío. Esa moderación política le es convenitente ya que no tiene que volver a verse involucrado en un conflicto armado como en el pasado y mantiene una economía firme. Sin enemigos, todo es más fácil.

Resumiendo. Está demostrado que los países que no buscan enemigos, se encuentran en una situación socio-económica bastante superior a los que sí lo hacen. Es tiempo de imitar y no envidiar a los países desarrollados, si es que queremos mejorar las cosas.

2 comentarios:

iche dijo...

En la Argentina, la busqueda de enemigos internos por parte de los distintos gobiernos fue (y sigue siendo) el pretexto para generar persecuciones y discusiones estériles que no sirven mas que para generar también atraso y perturbaciones sociopoliticoeconomicas.

Leandro Fleischer dijo...

Sirve para desvíar la vista de la gente para otro lado, mientras se enriquecen y arruinan a la gente en nombre del socialismo.
Pero la culpa siempre estará lejos.