domingo, 2 de septiembre de 2007

La columna antikk de Marcelo

Sí, para ustedes que querían un poco de política nacional argentina. Para ustedes que estaban esperando a alguien que desenmascare a este mafioso disfrazado de progre llamado Néstor KK. Para ustedes que quieren saber quién es realmente la esposa del pinguino. La verdad sobre este macabro y corrupto clan la sabrán a medida que vayan leyendo la columna de Marcelo Fleischer con la ayuda de su querida novia, Mariana Moyano.
Las investigaciones en el ámbito de la internet en búsqueda de lo poco popular por la censura izquierdista, aunque muy valioso material, los análisis impecables sobre la verdadera cara de este gobierno y todo esto resumido en una lectura fácil, dinámica y entretenida, con un toque de humor e ironía.



Fin de fiesta

¿Qué pasa en Argentina? Nada nuevo: el mesianismo de siempre, anhelado por una mayoría lobotomizada, esta vez con ropaje setentista. ¿Qué va a pasar? Las ovejitas no quieren enterarse, pero nos espera una nueva -y a esta altura inexorable- crisis, que nos hará evocar a la previa como una inofensiva revuelta estudiantil. ¿A quién culpará el rebaño? Una vez más, a cualquiera salvo a los principales responsables del desastre que se avecina.

El gobierno aspira a eternizarse de acuerdo al modelo santacruceño, prometiendo futuros privilegios a cada vez más ovejitas. Sin embargo, antes de repartir siempre alguien tiene que producir, y nadie lo hace de buen grado a punta de pistola: por mucho que grite Kirchner, quienes pueden invertir seriamente continuarán atendiendo a factores tales como rentabilidad potencial, respeto por la propiedad privada y seguridad jurídica, esquivando compromisos atados al capricho de funcionarios públicos e ignorando las rabietas del mandamás. Aunque por supuesto, si bien ostenta indignación, su alteza kakal guarda millones de dólares en cuentas extranjeras, y por los mismos motivos que ahuyentan los capitales de otros.

En ausencia de incentivos para invertir, pronto se acabará la fiesta kakista. Mientras tanto, la deuda externa -ya disparada- permite seguir dilatando este peligroso carnaval de imprevisible resaca. Queda Chávez, quien decidió comprar bonos argentinos recién emitidos, como último recurso y prueba de que el gobierno ya solo consigue dinero confiscado por un dictador chiflado.

Nos tiraniza una banda de mafiosos absolutamente inescrupulosa e insaciable; sin embargo, ahora está en juego no tanto su chance de seguir delinquiendo como la libertad de cada uno de sus integrantes: necesitan seguir ocupando el poder, o terminan todos presos. Eso, más que una supuesta filiación marxista, explica la escalada de medidas totalitarias. Afortunadamente, la oposición está concentrada en el 2011 (si es que el próximo gobierno logra completar los cuatro años de mandato), ya que el peor escenario posible es el de un estallido saboreado por el kakismo desde la tribuna, para regresar luego como “campeón de la gobernabilidad”.

La extraordinaria distorsión de precios relativos, la insólita maraña de subsidios, regulaciones y prohibiciones arbitrarias que ahogan a casi todos los sectores productivos, para colmo en un contexto de inflación galopante, es novedosa incluso para este país, y no se desatará sin violencia. Nos esperan tiempos oscuros y caóticos; nadie sabe a ciencia cierta si la dura experiencia sepultará definitivamente a las fantasías populistas, pero algo sí parece indudable: no será una transición gradual, y el cambio no será opcional. Me explico: ningún político puede medrar en las ruinas de una sociedad estéril, semejante a un organismo enfermo, ya incapaz de sostener parásitos. Se impone, entonces, un cambio: en el mejor de los casos, una minoría desorientada volverá la vista a nuestra sabia constitución de 1853, comprenderá los principios que le dan fundamento, y una mayoría desesperada se dejará guiar hacia el progreso. En el peor de los casos, un nuevo líder demagógico atizará más aún el odio y el miedo entre las ovejitas resentidas, dirigiendo la violencia contra un conveniente chivo expiatorio.

Las sociedades pueden involucionar; ninguna ley cósmica nos asegura un futuro próspero, especialmente cuando una mayoría confunde deseos con derechos, exigiendo bienes y servicios a cambio de nada, y delegando sus responsabilidades en un estado hipertrofiado, tanto más perjudicial cuantas más funciones se le atribuyen.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

quiero decir que conozco a leandro desde que era un pollo, y que aprecio su trabajo como un simio aprecia su banana. y como tal, lo estoy pelando y lo ingeriré en forma de licuado, con mucho azucar y el hielo que pueda moler mi lucuadora, sorbo a sorbo me empachare en el, y brindare por este joven periodista lleno de futuro, cuyas bananas (trabajos) son fruto de un arbol (esfuerzo), cultivado (aprendido)en tierra fertil (sus padres).

Anónimo dijo...

Primero, me gustaría saber qué es lo que consumís habitualmente. Aunque estoy seguro de que debe ser algo legal en Amsterdam, pero no en Buenos Aires ni en Jerusalem.
Una vez aclarado esto, evaluaré de qué modo reaccionar a tu valioso comentario. No lo hago ahora mismo por el simple motivo de que no sé cómo hacerlo. Para ser claro: debo saber a quién me dirijo. A alguien que está con alta dosis de estupefacientes, a un ser bizarro muy difícil de comprender para una mente tan clásica como la mía, o bien, a un humorista de gran nivel.
Y pot último: qué carajo tiene que ver esto con la nota expuesta anteriormente de Marcelo Fleischer?
Muchas gracias.