domingo, 2 de marzo de 2008

Sionismo del que se extraña

Nota publicada en Radio Jai (www.radiojai.com.ar)

Kevin Marks de 24 años y Daniel Nisman de 22 hicieron Aliá (emigraron a Israel) desde los Estados Unidos, sin sus familias, con un objetivo común: unirse al ejército. Ambos fueron combatientes en distintas unidades y terminaron su servicio completo de 3 años.
En esta entrevista, dos jóvenes norteamericanos nos cuentan sus sensaciones antes y después de venir a Israel, sus difíciles experiencias en el ejército, cómo era el contacto que tenían con sus familias a la distancia, opinan sobre el antisemitismo en el mundo y critican a parte de la prensa a la que acusan de parcial y hostil hacia Israel.



¿Por qué vinieron a vivir a Israel?

D: Vine porque quería enlistarme en el ejército y vivir acá. Pero el objetivo principal era pertenecer a Tzahal (Ejército de Defensa de Israel). Quería ayudar. No me sentía bien con el hecho de estar viviendo en Estados Unidos y acá las personas explotaban cada semana.

K: Yo desde que era un adolescente quise pertenecer al ejército israelí. Pensé que era importante defender a los judíos. Mi padre me enseñó que lo más importante es la familia y, en segundo lugar, el ser judío. Cómo podía estar tranquilo mientras jóvenes de mi edad iban a combatir y yo tan cómodo en Estados Unidos? Creo que todos tendrían que enlistarse a la edad de 18 años, no sólo los israelíes. Si sos judío, este es tu país también.

¿Alguien les dijo que no lo hagan? O los tildaron de locos?

K: Algunas personas lo entendían y otras no. Mis padres son sionistas y no se molestaron con la idea de que yo venga a vivir acá, aunque hubieran preferido que haga otras cosas en lugar de pertenecer a una unidad de combate del ejército.

D: Mis mejores amigos y mi familia sabían que yo siempre fui muy sionista y tenían muy claro que yo iba a venir para acá y unirme al ejército. Aunque sí hubo gente que me recomendó que no lo haga, como por ejemplo algunos profesores de mi secundario, quienes no entendían por qué abandonaba la buena vida en Estados Unidos para hacer esto.

Antes de venir a vivr a Israel, cómo estaba la situación en su país de origen con respecto al antisemitismo y/o antisionismo? Influyó esto en su decisión?

D: En Ohio, donde yo vivía, hay algunos que odian a todos los que no sean blancos: judíos, negros, etc. Sin embargo, yo empecé a sentir el antisionismo y el antisemitismo cuando muchos árabes empezaron a llegar a la zona. Allí hay muchos palestinos y libaneses.
Entonces empezaron a hacer, en varias oportunidades, manifestaciones contra Israel.
Un poco antes de que yo deje el país, sentí mucho antisemitismo en las universidades. Muchos profesores árabes empezaron a dar clases y a divulgar su ideología. Además se crearon muchas organizaciones islámicas, las cuales también tienen una ideología antisemita.

K: En donde yo vivía, Carolina del Norte, sentía antisemitismo, pero disimulado. Sin embargo, después del atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, la gente comenzó a pensar que es importante combatir a los terroristas. Incluso personas no judías me decían que luchar contra la Jihad (Guerra Santa) está bien y es, como dije, importante.
Igualmente, por supuesto que hay antisemitismo. En todo el mundo hay. Yo, personalmente, en Estados Unidos lo veía en las universidades por ejemplo. Grupos árabes y grupos de izquierda se unían para repudiar a Israel. Claro que tienen derecho a opinar, pero hay muchísima gente que no sabe absolutamente nada con respecto a lo que sucede aquí y sin embargo opinan con mucha arrogancia y, por supuesto, en nuestra contra.

¿Creen que se practica un lavado de cerebro en la sociedad americana?

D: Sí, del mismo modo que sucede en Europa Occidental. Los árabes se juntan con los grupos de izquierda para realizar este tipo de manifestaciones y demás. Les resulta cómodo juntarse con ellos, ya que, de este modo, demuestran que también los apoyan occidentales.

K: Es cierto que la mayoría de las veces uno se encuentra con personas pro palestinas y anti israelíes. No saben absolutamente nada de lo que sucede aquí, pero opinan. De todos modos, sólo se dedican a hablar. Por otro lado, si te fijás en la gente que piensa como nosotros: sionistas, que están del lado de un Estado Judío en la Tierra de Israel, venimos para acá y luchamos por lo que creemos. Pero en Estados Unidos, aquellos que se oponen a nosotros, que dicen que lo que hacemos está mal, sólo hablan porque es cómodo para ellos. No vienen para acá a ayudar a los grupos terroristas palestinos a luchar contra nosotros.

¿La prensa en Estados Unidos aporta para que este lavado de cerebro se lleve a cabo?
D: Creo que hay dos tipos de prensa en Estados Unidos. Está aquella que no es anti israelí y, de hecho, defiende a Israel cuando es atacada injustamente. Pero, por otro lado, también existen algunos medios de comunicación, como la CNN, que incluso después de los atentados en Nueva York y en Europa, siguen del lado de los terroristas palestinos. Y, sinceramente, creo que la razón por la cual hacen esto es puro antisemitismo.

Vos estuviste en el Líbano, cúales fueron tus sensaciones cuando te llamaron para ir a la guerra y después durante el combate mismo?

D: cuando yo me enteré del secuestro de los soldados y del posterior ataque, estaba cumpliendo servicio en Cisjordania. Después de una semana de la terrible noticia de los acontecimientos en el norte, yo volvía de una operación de tres días en Shjem. Entonces nos informaron que al día siguiente íbamos a ir al Líbano. Nosotros sólo sabíamos cómo combatir en Cisjordania, conocíamos bien ese terreno, pero no cómo hacerlo en el Líbano.
Cuando llegamos, empezamos a escuchar los disparos de la artillería, cruzamos la frontera y empezamos a adentrarnos en el Líbano. Era como estar en el infierno. Bombas, disparos, etc. Teníamos miedo porque no sabíamos lo que iba a suceder.

¿Cómo era el contacto con tu familia en Estados Unidos? y ¿Cuál fue su reacción cuando se enteraron que ibas a la guerra?

D: Yo no les dije que iba al Líbano hasta que estuve seguro que iba a suceder. Justo cuando llamé estaban todos en el auto y les avisé que estaba viajando al norte del país, pero para que no se pongan tan nerviosos, les dije que no sabía lo que iba a hacer bien aún. Sin embargo, mi papá, quien también estuvo en el ejército israelí y luchó en la Primer Guerra del Líbano, sabía perfectamente que yo me estaba dirijiendo a la guerra. Entonces mi hermana y mi mamá se pusieron a llorar.

¿Cuál fue la operación más difícil que les tocó realizar?

K: La desconexión de Gaza. Si bien no formé parte de la evacuación de personas de sus casas, tuve que hacer guardias para vigilar que ningún terrorista pueda realizar un ataque mientras este plan se llevaba a cabo.
Fue difícil porque hasta ese día, con mi unidad hicimos varias operaciones en Gaza y de pronto un día tuvimos que irnos y sacar a gente de sus casas. Fue triste ver a los soldados, incluso oficiales, que tenían familia y amigos en Gush Katif.

Los que estaban a favor de la desconexión, sin embargo dicen que fue positiva porque se estaban muriendo muchos soldados y civiles...

K: Puede ser. Pero nuestro trabajo es protejer al país y a sus ciudadanos. Cuando estábamos en Gaza, casi ni había ataques contra Sderot y los asentamientos que bordean la Franja. Puede ser que en algún momento teníamos que evacuar a los civiles de allí, pues era muy peligroso para ellos, pero los soldados tendríamos que habernos quedado.
Entonces ahora hay misiles que caen a diario sobre Sderot y los asentamientos cercanos ¿Cómo puede ser que este sea el único país del mundo que se tenga que callar y deba abstenerse de responder a los misiles que caen a diario acá?

D: Yo también estuve en la desconexión. En ese momento, mientras Kevin ya estaba haciendo operaciones, yo estaba en entrenamiento. Hacía 6 meses que me habían reclutado nada más. La orden que me dieron fue la de evacuar. Yo estuve en una de las unidades encargada de sacar de sus casas a los habitantes de Gush Katif. Nosotros no estábamos armados, aunque sí había otras unidades que lo estaban por las dudas. Nosotros sólo usábamos las manos.
También tuve la oportunidad de conocer soldados que estuvieron allí y tenían familia y amigos en Gush Katif.

¿ Y ellos también evacuaban a la gente?

K: No, en estos casos en especial, tenían derecho a estar al lado de sus familias en ese difícil momento, sin necesidad de vestir el uniforme.

D: Los que estaban en mi unidad fueron mandados a hacer guardias en algún lugar no muy cerca de donde tomaba lugar la desconexión para que no tenga que pasar por esto.

Cómo fue tu sensación al sacar judíos de sus hogares?

D: Es difícil explicar lo mal que me sentí en palabras.

Ustedes estaban en contra de la desconexión?

D: No sé. Hasta el día de hoy me es difícil encontrar una respuesta a esa pregunta. Pero si me llaman otra vez a hacer una cosa así, no voy. Fue horrible.

K: Yo no sé la verdad. Lo que sí sé es que había que dejar soldados allí. No lo digo por decir. Yo, personalmente, hubiera estado dispuesto a quedarme ahí. Y, ahora, que terminé, seguir operando ahí como reservista. Que los chicos en las escuelas de Sderot tengan que temerle a los misiles es algo que no puede suceder.

Cómo se sienten cuando grupos de izquierda israelíes a los que ustedes protejen, los acusan, gritan, insultan y molestan mientras ustedes están haciendo su difícil trabajo y poniendo en riesgo sus vidas?

D: Mirá, es un país libre. Pueden expresarse.

Entiendo, pero vos como soldado no sabés si va a venir de pronto un terrorista e inmolarse al lado tuyo, encima tenés que soportar a un grupo al que estás protejiendo molestarte, cómo te sentís? Qué te parece que se debe hacer con ellos?

D: Donde yo estuve haciendo operaciones, ellos ni se acercan porque es muy peligroso. Ellos van por lo general a los puestos de seguridad.

K: Yo una vez estuve en una operación en Beit Lehem al lado de un campo de refugiados. En el ejército yo era francotirador y tenía autorización de mi superior de disparar contra un terrorista palestino buscado por Tzahal. Yo me encontraba justo frente a su casa y tenía la mira puesta en la terraza. Tenía información exacta de cómo se veía y qué ropa tenía, incluso una foto del terrorista. Entonces, en un momento, lo veo subir a la terraza, pero estaba con dos mujeres de “Paz Ahora” (grupo de extrema izquierda israelí). Por lo tanto, tenía prohibido dispararle. Me despecioné mucho. La verdad no entiendo qué hacían esas dos chicas con este peligroso terrorista.

Cuáles son las órdenes que reciben ustedes en las distintas operaciones? A quién está permitido dispararle y a quién no?

D: Depende de la operación. A cualquiera que tenga arma, tenemos permitido dispararles, a menos que sea un policía palestino. En resumen, a cualquiera que esté por hacernos daño.

K: Sí, esto que dijo él es lo más importante. Nosotros hacemos esto por el país y nos desentendemos de lo demás. Los que están en la operación conmigo son mis amigos, por lo tanto, si hay alguien que quiere hacerles daño, por supuesto que debo dispararle.

D: Te voy a dar un ejemplo: suponé que un terrorista agarra una botella y la enciende, lo que se conoce como Molotov, antes de que la arroje en nuestra dirección, tenemos derecho a dispararle. No importa la edad o el sexo de la persona. Sin embargo, si ya la tiró, o sea, si ya está desarmado de nuevo, tenemos prohibido disparar.

Ustedes vieron alguna vez a terroristas palestinos utilizando escudos humandos, escondiéndose detrás de niños, mujeres y civiles en general?

D: Sí. Te voy a contar lo que me pasó a mí una vez. Cometí un error que casi termina en tragedia. Estábamos yendo a buscar unos terroristas en una operación. Para llegar a destino, debíamos atravezar un campo de refugiados. Cuando estabamos cruzando una calle, yo tenía que cubrir a mis compañeros, como no ví nada sospechoso, les dije que podían continuar. Pero de pronto veo salir algunos palestinos de una casa y les grité a mis compañeros que paren. Mi superior me preguntó si había alguien armado a lo que le respondí que no y hasta había una mujer. De repente veo que la mujer entra corriendo de vuelta a la casa y había alguien por detrás que me estaba apuntando. Al segundo que ella se movió, me comenzó a disparar. Me cubrí detrás de la pared y hasta sentía el viento de las balas pasando. En el momento no lo podía creer. Pensaba que habían hecho un muy buen trabajo engañándome utilizando gente desarmada y, sobre todo, una mujer.

K: Acá se nota la diferencia. Mi objetivo es defender a los civiles israelíes. Ellos los ponen en la línea de fuego como defensa.

Ahora que están liberados del ejército, cómo se sienten cada vez que los llaman como soldados resevistas esa vez al año que les toca?

D: Yo me liberé hace muy pocos meses y te empiezan a llamar después del año, así que tengo un tiempo todavía.

K: Yo vine al país a enlistarme en el ejército principalmente, por lo tanto, cada vez que me llaman, voy. Sé que ahora estoy estudiando y voví a la vida normal, pero siempre estoy dispuesto a regresar como reservista cuando me llaman.
Todos tienen que hacerlo. Incluso si viniste, hiciste el ejército y después volviste a tu país de origen, si hay guerra, tenés que volver. Esto no se acaba en 3 años, es hasta los 45 que te dejan de llamar.

Cómo era la comunicación con sus familias en Estados Unidos?

D: Yo me sentía pésimo cuando le tenía que decir a mi mamá, por ejemplo, que no iba a poder atender el celular por una semana porque iba a estar haciendo operaciones. Pero también vos pensás que hay otras miles de madres que se sienten del mismo modo.

K: Y sí, no era muy lindo. Se preocupaban demasiado mis padres, pero no había lo que hacer. Esto es así, es difícil.

Creen que algún día ya no habrá necesidad de hacer operaciones, de seguir poniendo vidas en riesgo? Se podrá crear un país al lado de otro y que sea la solución para que haya paz?

D: No sé, yo espero que suceda lo mismo que con los nazis. Ya que después de la guerra todo empezó a cambiar y ahora está todo muy tranquilo en Alemania.
Quizás todo esta locura extremista termine. Espero que el mundo cambie. No quiero ver a mi hijo, en 20 años, dentro de un poblado árabe combatiendo terroristas. No creo que suceda pronto, pero espero que suceda.

K: No sé, quizás en el futuro haya paz con los palestinos, pero si no van a ser los palestinos, seguro va a haber otro enemigo. Nosotros, los judíos, fuimos perseguidos por 5000 años. Nosotros siempre luchamos por nuestra existencia y, no hay lo que hacer, la gente no lo entiende. Lo importante es que ahora podemos, al menos, luchar por nosotros mismos, por nuestra supervivencia.

¿El mundo odia a los judíos?
K: No todo el mundo, pero no entiendo cómo en Europa sigue habiendo tanto antisemitismo. Con los Nazis la mayoría calló o apoyó la persecución de judíos. Hoy no creo que haya cambiado eso en la población Europea ni tampoco creo que cambie.

Por último, es notoria la posición anti israelí que toman muchos medios de comunicación. En varias oportunidades se pudieron demostrar mentiras armadas por ellos para perjudicar la imagen de Israel. Incluso tuvieron que corregir y pedir disculpas. Ustedes fueron testigos de cómo la prensa intenta perjudicar a Israel?

D: Sí. Sucede todo el tiempo lamentablemente. Sólo te voy a dar un ejemplo que ví varias veces. Algunos fotógrafos intentan buscar el ángulo en que el arma del soldado esté apuntando a un niño palestino o a alguna mujer palestina. Sin embargo el soldado, al que le fotografían el arma y el brazo, no está apuntando a nadie.

Fuente: Leandro Fleischer

1 comentario:

Anónimo dijo...

me gustó mucho este reportaje que podría definirse como intimista acerca de las sensaciones y los pensamientos de dos norteamericanos que abandonaron las comodidades de su país en pos de un ideal, mostrando al mismo tiempo la madurez y, especialmente la apertura y falta de rencor de estas dos personas.