miércoles, 18 de junio de 2008

Carta a Oriana Fallaci

Oriana te amo

Después del atentado a las torres gemelas, me llegó a mis oídos (ya no me acuerdo ni cómo ni de boca de quién) tu nombre y apellido. Me interesé por leer tu primer libro (La Rabia y el Orgullo) despúes de este cobarde ataque del 11 de septiembre, recomendado por miembros de mi familia. Más tarde leí el tercero (Oriana Fallaci Se Entrevista a Sí Misma) y por último, el segundo de ellos (La Fuerza de la Razón).

Y, sí, aunque me averguence, nunca había escuchado tu nombre. Lo lamento, quizás, de haberte leído antes, te hubiera podido conocer. Sufrí con vos tu enfermedad, Oriana. Sentía en tus libros, como la minimizabas para maximizar lo que vos llamás “el verdadero cancer” que hay hoy en el mundo. Y no, Oriana, te equivocás, tu enfermedad fue tan terrible como ello o peor aún. Ese maldito cancer se estaba llevando a la que podía luchar contra este mal en el mundo. Sí, tan sólo con una lapicera o con un teclado, con el poder de las palabras, podías hacer lo que varios tanques, aviones y rifles aún no pudieron. Cambiabas el punto de vista de la gente enceguecida con tanta farsa en la prensa y en el ámbito político. Esa gente que no veía la auto-destrucción.

Oriana, allí está la clave. Ahora quedan unos pocos como vos, pero perdimos a la más importante. Perdimos a la que no le interesaba la moderación para que la publiquen en algún lugar en especial, perdimos a la mujer que políticos super poderosos que hoy le hacen tanto daño a Occidente, temblaban antes de sentarse frente a ella para una entrevista.

Oriana, gracias por todo. Acá te dejo en pocas palabras por qué me enamoré de vos. Y no es el amor conocido, el de un novio a una novia o un hijo a una madre. No. Este tipo de amor se refiere a lo que significás vos para mí como la verdadera luchadora por la libertad. Y sí, sé que te fuiste, pero lo escribo en tiempo presente, Oriana, todavía no quiero creer que no estás más físicamente. Para mí, sos eterna. Esperemos que tu influencia nos abra el camino a muchos Orianas Fallacis más para seguir luchando por una vida en libertad, verdadero pluralismo y paz.

Estas son mis palabras con las que quiero expresar parte de lo que representás para mí y el amor que me hiciste sentir por vos.

Te amo por tu rabia y tu orgullo que te llevan a mostrar la realidad a aquellos idiotas que no la quieren ver o aquellos terroristas que la quieren ocultar, te amo por la fuerza de tu razón que intenta abrir ojos a un mundo suicida, te amo por decir la verdad, te amo por ser demasiado honesta, lo cual molesta a muchos retrógados ignorantes carentes de argumentos, te amo por tu inteligencia, la cual demuestra la amplia diferencia que existe entre vos y aquellos que critcás, te amo por tus amplios conocimientos, los cuales sobran en vos y escacean en la izquierda actual, te amo por tu valentía, te amo por tu modestia, te amo por tus libros tan fundamentales como fáciles de leer para aquellos que no nacimos con un intelecto como el tuyo, te amo por tu facilidad para hacer enojar al corrupto, al canalla, al hipócrita con sutilesas y sin violencia, te amo por darme fuerzas para unirme a tu lucha por un mundo libre, te amo por darle visión a gente ciega, te amo por tu cristiano-ateísmo, el cual no te limita a la hora de analizar al mundo, te amo por sentirme tan parecido a vos aunque nunca te haya conocido, te amo por expresar y mostrarle al mundo lo que yo no puedo ni, quizás, podré, te amo por no opinar desde el fanatismo, te amo por tu capacidad argumentativa, te amo por todo lo que hacés por el mundo, a pesar de que muchos de estos idiotas suicidas no quieran verlo.

Oriana, te amo, pero más que nada, te extraño.



Leandro Fleischer

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece muy importante recordar y honrar a mujeres y hombres valientes que, sin intereses politicos ni de otro tipo, y en defensa de la verdad, se juegan con todo haciendo duras denuncias y poniendo en claro cual es la realidad.