jueves, 3 de julio de 2008

El peligro de los ciudadanos israelíes enemigos de Israel :

Luchadores por la libertad de los palestinos o miembros de la guerra del Islam contra Occidente?

Nota publicada en Radio Jai (www.radiojai.com.ar)

Después del último atentado en Jerusalem, no cabe ninguna duda que los atentados y las muertes seguirán. El remedio contra esta amenaza no existe. No dejar que árabes trabajen y/o vivan en Israel sería racista e injusto para los ciudadanos que no representan ningún peligro, pero por otro lado, es imposible distinguir entre los ciudadanos árabes comunes y los que planean continuar con el terror.
La pregunta es: Qué buscan los fundamentalistas islámicos?

El porcentaje de la población árabe en Israel es de, aproximadamente, un 20%. En su mayoría musulmanes. Por supuesto, sin tomar en cuenta los que viven en los territorios bajo la Autoridad Palestina en Cisjordania y en Gaza bajo el gobierno de la organización terrorista Hamás.
Para no generalizar, para que no me puedan tildar de racista, sé que la mayoría de los residentes en Israel, no son terroristas ni tienen intención de asesinar civiles. Es más, se los puede ver trabajando y conviviendo con los demás ciudadanos del país sin inconvenientes. Se relacionan con los judíos a diario en distintas partes de Israel. En lo personal, trabajé con gran cantidad de ciudadanos árabes musulmanes con los que tuve una excelente relación y, para que no queden dudas, gozábamos de idéntico sueldo. Ahora estoy estudiando en la Universidad Bar Ilán, la cual es la única religiosa del país. Allí también hay una gran cantidad de musulmanes estudiando y, por supuesto, mantienen una perfecta relación con los demás. Como en todo pueblo, existen personas de todo tipo, malas y buenas, religiosas y laicas, cerrados y abiertos, etc. En lo personal, también tuve la oportunidad de vivir una experiencia en pleno Tel Aviv, de noche, en la que un grupo de cuatro árabes musulmanes nos amenazaron a un amigo y a mí. Antes de irse, nos dijeron lo siguiente: “ustedes tienen prohibido estar acá, pero no importa, ya los vamos a echar”. Al preguntarles como harían para expulsarnos, respondieron: “tenemos gente que lo va a hacer por nosotros”. Al preguntarle a qué gente se refiere, nos dijo: “Hassan Nassrallah”.
Es cierto que tuve relación con infinidad de ciudadanos árabes excelentes y mi mala experiencia fue sólo una. O sea, una amplia minoría.
Analizando esta situación, se puede apreciar, claramente, la similitud con la situación de los árabes israelíes en Estado judío. La mayoría, civiles comunes sin malas intenciones y una minoría, lamentablemente, peligrosa.
Yo no me introduzco en las mentes de las personas, pues no me interesa. El liberalismo permite a los individuos tener ideas, aunque sean opuestas a las mías, como las que, pienso, la mayoría de la población árabe israelí tiene. Por otro lado, el liberalismo no permite las acciones terroristas. El pluralismo se basa en la legitimidad de las ideas, de la libre expresión, pero limita a los que hacen daño físico al prójimo. Es por eso que esta nota está hecha en relación a aquellos, como el terrorista que mató tres personas e hirió a otras tantas en Jerusalem subido al tractor que debería haber tenido un uso únicamente laboral.
Es cierto que la mayoría no quiere asesinar, pero distinguir a los que sí lo quieren hacer es imposible. Es por ello que el peligro es tan grande como permanente en la sociedad israelí.
Pocos meses atrás, otro ciudadano árabe-israelí, entró en un centro de estudios judaicos y comenzó a asesinar al azar, hasta que entre uno de los estudiantes y un soldado lograron detener esta masacre matando al terrorista.
El liberalismo, el pluralismo y la libertad que representan la Democracia israelí, no siempre es favorable. De ello se aprovechan los fundamentalistas que viven en este pequeño Estado con el mismo documento y mismos Derechos que los demás. Lo peor de esta situación es la simulación permanente que realizan haciéndose pasar por ciudadanos comunes, mezclándose con gente de bien, esperando para dar el golpe.
Gracias a este tipo de despreciables individuos, es que hoy existe cierta desconfianza del pueblo judío hacia los ciudadanos árabes israelíes. No se lo puede asociar, de ninguna manera, con la discriminación. Por supuesto que hay racismo también, pero es una amplia minoría despreciada y aislada por el grueso del pueblo israelí.
Los principales causantes de este terrorismo interno son los señores diputados árabes del Parlamento Israelí. Los cuales, en vez de aprovechar su lugar para predicar la paz, lo hacen para predicar el odio. Se reúnen con líderes terroristas que proclaman por la destrucción de Israel, los lloran cuando mueren y, como olvidar aquel diputado que en una entrevista aconsejó a los palestinos secuestrar soldados israelíes. Todos siguen en el Parlamento, incluso este último. Es por ello que aplaudo la decisión de la Knesset, la cual dictó una nueva ley en la que cualquier diputado que se entreviste con el líder de un país enemigo o de una agrupación hostil, no podrá pertenecer más al Parlamento israelí.
El lavado de cerebro debe terminar. No hay solución a la vista. Los representantes de este pueblo son vergonzosos. Oprimen a su propia gente, los mantienen con hambre y los educan en el odio desde que tienen uso de razón. Cuando crecen, están ya dispuestos a morir por Alá para asesinar infieles. No sólo judíos, antención izquierda ignorante, NO SÓLO JUDÍOS. Si no, todo aquel que no sea islámico. Hasta que no aprendamos que esto no es un conflicto territorial, no vamos a poder ayudar a los moderados que viven bajo estos regímenes dictatoriales que no respetan los Derechos Humanos.
Pero hoy, qué pasa en el mundo? La izquierda está ganando terreno. Esa izquierda que en vez de despreciar, defiende a los dictadores que oprimen y asesinan a su población por pensar distinto a los fundamentalistas que son fieles a la ideología de “Dar Al Jarb” (Casa De La Guerra), que según el Islam es el territorio que no está bajo gobierno islámico y debe ser conquistado por la fuerza para convertirse en “Dar Al Islam” (Casa Del Islám), o sea, territorio bajo dominio islámico. Estos individuos que la izquierda defiende, se basan en esta regla fundamental del Islam. Y, por supuesto, los tiranos utilizan a los tontos autodenominados “izquierdistas” para inmiscuirse en “Dar Al Jarb” y transformarlos en “Dar Al Islam” y veamos qué sucede si se oponen. Esta situación es, sin dudas, suicida. En vez de ayudar a los moderados a rebelarse, defendemos a los que nos quieren asesinar. El mundo está loco y ciego.
Los atentados son más frecuentes en Israel porque, como me dijera Horacio Vázquez Rial en una entrevista que le realicé: “Israel es la principal barrera para el extremismo islámico”. La intención de este mensaje es clara y, espero, la nueva izquierda la entienda: si desaparece el Estado Judío, siguen ustedes.

Leandro Fleischer (leandrofleischer@yahoo.com.ar)

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